jueves, 30 de julio de 2015

La condena de la deuda externa: cómo las obligaciones consumen a los Estados

archivos multimedia de RT  - http://actualidad.rt.com/economia/180902-mapamundi-deuda-publica-crisis-paises

 

Últimamente todo el interés mundial está dirigido hacia Grecia, cuyo pueblo está atravesando un periodo extremadamente difícil en términos económicos. La población vive pendiente de los bancos y sale a las calles con la esperanza de poner fin a este 'tiempo oscuro' que ha sacudido no solo al país heleno, sino a toda la Unión Europea. La deuda externa de Grecia ha superado el 174% del PIB, pero muchos países se encuentran en una situación similar.

"El mundo está todavía muy fuera del orden"

La deuda externa de cualquier nación supone las obligaciones financieras totales que tiene un país con entidades extranjeras y es la suma de la deuda pública externa, contraída por el Estado y el Banco Central, y la deuda privada externa, contraída por bancos, empresas y sociedades nacionales.

El reciente aumento significativo de la deuda externa de varios países del mundo es una señal de que los "desequilibrios globales", que para muchos expertos son una causa fundamental de las crisis, están lejos de resolverse.

La deuda internacional ha ido en aumento desde 2011, después de su caída entre los años 2008 y 2011. Los préstamos netos transfronterizos en todo el mundo, tanto del sector privado y como del público, que no están respaldados por los activos correspondientes que pertenecen a los países, se han incrementado de 11,3 billones de dólares en 2011 a 13,8 billones en 2014, y se pronostica que alcanzarán los 14,7 billones de dólares este año. Se trata de un aumento del 30% en tan solo cuatro años.

"El mundo está todavía muy fuera del orden", cree Russell Jones, economista de Llewellyn Consulting, citado por el diario 'The Guardian'.

¿Por qué crece la deuda externa mundial?

Las crisis de la deuda se han vuelto considerablemente más frecuentes en todo el mundo después de la desregulación de los préstamos y de los flujos financieros internacionales realizada en los años setenta del siglo pasado. La causa subyacente de la crisis financiera mundial más reciente, que comenzó en 2008, fue el aumento de la desigualdad y la concentración de la riqueza. Esto hizo que más personas y más países fueran más dependientes de la deuda, y además aumentó la cantidad de dinero destinado a la especulación de los activos financieros de riesgo. 

Para hacer frente a la desigualdad y la reducción del crecimiento económico, algunos países recurrieron al aumento del endeudamiento, y los países prestamistas, a su vez, empezaron a promover las exportaciones a través de préstamos. Así, el aumento de la desigualdad junto con la desregulación financiera han alimentado un auge insostenible de préstamos, lo que fue un factor subyacente de la crisis que comenzó en 2008. 

Además, este aumento de las deudas entre países está siendo impulsado por las economías más grandes. De las diez mayores economías, ocho han tratado de recuperarse de la crisis financiera de 2008 bien contrayendo más deudas o empréstitos, bien otorgando más préstamos, con lo que han consolidado aún más los desequilibrios de la economía mundial. EE.UU., el Reino Unido, Francia, la India e Italia han prestado aún más del resto del mundo. Alemania, Japón y Rusia, al contrario, han aumentado sus préstamos a otros países. La exclusión fue China, que no se ha endeudado fuertemente en el exterior en monedas extranjeras.

Así, una recuperación mundial mediocre fue un factor importante en el aumento de los niveles de deuda, ya que los políticos buscaron restaurar los niveles de vida anteriores a la crisis. "Toda esta deuda probablemente se acumula porque otras fuentes de crecimiento están cada vez más en declive. Hay mucha presión sobre los Gobiernos y los bancos centrales para mantener las cosas al ritmo anterior", dice Russell Jones. 

Los países con mayor deuda externa del mundo

En la lista de los países con las mayores deudas externas hay muchos Estados europeos. El primer lugar está ocupado por Luxemburgo, con una deuda externa del 3.443% del PIB. El Reino Unido, Francia, Austria, Alemania, Italia y España tienen una deuda externa del 406%, 222%, 200%, 145%, 124% y 167% del PIB, respectivamente. Pero teniendo en cuenta el caso de Grecia, que tiene una deuda externa del 174% del PIB, resulta que la probabilidad de una crisis no puede depender del tamaño de la deuda. La probabilidad de una crisis no puede depender del tamaño de la deuda externa

Más importancia tiene la capacidad de la economía para manejar su deuda y pagar el monto principal del préstamo sin nuevo endeudamiento, así como el carácter de la deuda en su totalidad. En general, los países más problemáticos en Europa son los que tienen un alto déficit presupuestario y la mayor parte de la deuda externa en manos del Estado.

La 'confusión' en la Unión Europea

Los prestamistas y prestatarios son en ocasiones difíciles de definir, especialmente porque un mismo país o entidad suele desempeñar ambos papeles, especialmente en la Unión Europea. De las cifras del año 2011, se puede concluir que de los 28 Estados de la Unión Europea los principales acreedores son Alemania, Francia y el Reino Unido. Al mismo tiempo, la economía británica es menos dependiente del comercio con el resto de Europa. Pero para Alemania, que está muy conectada con la crisis de Grecia, la situación es mucho peor.

Algunos expertos consideran que hoy en día es probable que una crisis pueda alcanzar a una de las economías más grandes de Europa, la italiana, porque la mitad de su deuda es pública y además tiene un fuerte déficit presupuestario y casi una quinta parte de la población activa en el paro. Además, un tercio de la deuda italiana es a corto plazo, es decir, con un vencimiento inferior a un año.

Por lo tanto, a pesar del porcentaje elevado de la deuda externa de algunos países en relación con el PIB, la crisis de la deuda externa amenaza más a los países cuya deuda en gran parte es pública, y no a los países cuya deuda es de los bancos comerciales, como en el Reino Unido.

¿Y cómo lo vive EE.UU.?

Como ha demostrado el caso griego, las deudas que parecen manejables un día pueden convertirse rápidamente en insostenibles si las condiciones en los mercados financieros o la economía cambian abruptamente. Por lo tanto, hasta las principales potencias económicas pueden ser víctimas de una crisis de este tipo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó tras la cumbre de la OCS y BRICS celebrada este julio en la ciudad rusa de Ufá, que la elevada deuda externa de EE.UU. es "un grave problema para toda la economía mundial"

Actualmente, la deuda externa total de EE.UU. es de 18,54 billones de dólares, lo que equivale al 106% de su PIB. El país norteamericano ocupa el primer lugar en el mundo por volumen de deuda. 

La situación en América Latina

Los países de Latinoamérica con mayor endeudamiento en relación con su PIB son El Salvador (53%), Chile (38%) y Uruguay (33%). Entre los menos endeudados se encuentran México (20%), Venezuela (19%), Brasil (15%) y Paraguay (13%). Además, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció este julio que Ecuador también es uno de los países latinoamericanos con menos deuda externa, estimada en el 22,4% del PIB del país. La tasa promedia de América Latina es del 29% en relación con el PIB, y el 38% para el Caribe.

Mapamundi: Países que actualmente sufren una crisis de deuda externa

Según un estudio de la organización Jubilee Debt Campaign, se considera que un país tiene una crisis de deuda externa si su deuda neta supera el 30% del PIB y destina más del 15% de sus ingresos a pagar la deuda externa pública. 

Hoy en día, hay 22 países que destinan grandes partidas presupuestarias al pago de la deuda, lo que significa que grandes cantidades del dinero salen anualmente de esos países, que además tienen una deuda neta con el resto del mundo. 

Entre las regiones especialmente afectadas se encuentran Europa (Croacia, Chipre, Grecia, Irlanda, Macedonia, Montenegro, Portugal, España y Ucrania), América Central y el Caribe (Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Jamaica y San Vicente y las Granadinas) y el Norte de África y Oriente Próximo (Líbano y Túnez).

Gambia, en África occidental, también está destinando el 15% de los ingresos del Estado a los pagos de la deuda externa, a pesar del alivio de la deuda que se realizó bajo la iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados de 2007. Otras naciones que figuran en esta lista son Sri Lanka, las Islas Marshall, Granada y Armenia.

Sudán y Zimbabue no tienen altos pagos de deuda soberana porque ambos países han declarado el impago de gran parte de sus obligaciones. Su deuda total es impagable. Los dos países están actualmente tratando de introducir iniciativas de alivio de la deuda, pero todavía no han sido aceptadas por los países acreedores de Occidente.

Países que están en alto riesgo de sufrir una crisis de deuda

Varios países se encuentran en peligro por sus crisis de deuda soberana externa. Allí, una recesión económica o un salto repentino en las tasas de interés en los mercados de deuda mundiales podrían conducir a un desastre.

Algunos de los países que ahora están en riesgo fueron beneficiarios del programa de alivio de la deuda que los líderes del G8 firmaron en la cumbre de Gleneagles en 2005. No obstante, aunque algunos Gobiernos invirtieron el dinero sabiamente, lo destinaron a la diversificación de su economía y el desarrollo de la infraestructura, otros no lo hicieron, como por ejemplo Ghana, donde buena parte de los préstamos se ha gastado "de una manera frívola".

El análisis de Jubilee considera que los países están en alto riesgo de sufrir una crisis de deuda externa si tienen una deuda neta superior al 30% del PIB, un déficit actual de más del 5% del PIB y si el futuro pago de la deuda supera el 10% de los ingresos del Estado. "Estimamos que 14 países se dirigen rápidamente hacia nuevas crisis de deuda pública basadas en sus grandes deudas externas, grandes y persistentes déficits de cuenta corriente y los futuros pagos elevados de la deuda soberana", dice el estudio. Esos países son: Bután, Cabo Verde, Dominica, Etiopía, Ghana, Laos, Mauritania, Mongolia, Mozambique, Samoa, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Tanzania y Uganda.

El factor que puede sacudir los mercados globales

Las bajas tasas de interés en las principales economías del mundo han sido una de las respuestas clave a la crisis del año 2008, pero en muchos casos han impulsado a Gobiernos, empresas y consumidores a endeudarse aún más, acumulando problemas potenciales para el futuro.

Muchos de los préstamos contraídos por países africanos en los últimos años tienen tasas de interés fijas a cinco años. Cuando son refinanciados, pueden tener tasas mucho más altas. 

Muchos expertos creen que un aumento de las tasas de interés desde su mínimo histórico a finales de este años por parte de la Reserva Federal de EE.UU. podría servir de catalizador para un impacto en los mercados de deuda globales con graves consecuencias. Así, si las tasas estadounidenses aumentan, "los inversores estarán ansiosos por sacar su dinero de las economías emergentes más pequeñas".

¿Cómo resolver la situación?

Según estima la organización Jubilee Debt Campaign, se necesitan grandes intervenciones para prevenir futuras crisis de deuda y frenar el ciclo de auge y caída. Para que la economía global sea menos propensa a este ciclo y los países sean más resistentes ante las crisis de deuda, hace falta realizar cambios estructurales importantes para reducir la actividad especulativa que alimenta las crisis. Una de las causas de la inestabilidad financiera mundial es la creciente desigualdad.

La reducción de las desigualdades depende de una serie de medidas, como el fortalecimiento de los sindicatos y los derechos de los trabajadores para que una mayor proporción de los ingresos se destinen a los trabajadores en lugar de a los especuladores, o un aumento de los impuestos sobre la riqueza y los ingresos para permitir una mayor redistribución de la riqueza.

Los países empobrecidos serían más resistentes a los cambios económicos globales si logran ser menos dependientes de las exportaciones de productos primarios. Para obtener otras fuentes de ingresos se necesitaría una serie de intervenciones por parte de los Gobiernos en función de la situación del país en cuestión.

La libertad de los Gobiernos para determinar y aplicar las medidas necesarias no debe ser socavada por los tratados internacionales de comercio o por las condiciones de políticas asociadas a los préstamos internacionales y ayuda para el desarrollo.

La organización Jubilee propone una lista de medidas que podrían ayudar a prevenir futuras crisis de deuda. Esta incluye la regulación de bancos y flujos financieros internacionales, la creación de un mecanismo amplio, independiente, justo y transparente de arbitraje para la deuda pública, el respaldo de la cancelación de las deudas de los países que ya están en crisis y el apoyo de la justicia fiscal. Asimismo, los economistas proponen dejar de promover la colaboración público-privada (PPP, por sus siglas en inglés) como la manera de invertir en infraestructura y servicios, pero sí apoyar préstamos y empréstitos responsables y garantizar que la ayuda económica se parezca más a donaciones que a préstamos, y que los préstamos no causen o contribuyan a crear crisis de deuda.

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domingo, 26 de julio de 2015

Eva Perón y el voto femenino.

Maximiliano Pedranzini* - http://www.redaccionpopular.com/articulo/eva-peron-y-el-voto-femenino

 

evita“El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino, será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección. En los hogares argentinos de mañana, la mujer con su agudo sentido intuitivo, estará velando por su país, al velar por su familia”. Eva Perón, Mensaje a la mujer argentina, 27 de enero de 1947.

Si ha existido en nuestro país y en el resto del continente un emblema por la lucha y reivindicación de los derechos sociales, ese ha sido la figura de Eva Perón. Quien encabezando una de las reivindicaciones civiles y políticas fundamentales en la historia de nuestra larga y frágil democracia, logró cristalizar años de luchas incansables por la el derecho a la representación política, pieza esencial para construir una sociedad más justa y democrática. Por otro lado, la incorporación de la mujer en la escena política, aspecto que no estaba contemplado en la vieja ley Sáez Peña de 1912. Esto constituía el establecimiento de una democracia más plena, donde la representatividad política atravesaba todos los géneros y no quedaba reducida únicamente a los varones que había hegemonizado, tanto la vida política como la vida cultural de occidente. La Argentina y América latina no eran la excepción. Nuestro país forma parte un proceso arduo y complejo de luchas y reivindicaciones para incluir a las mujeres a la política y construir un concepto de ciudadanía plena que se sinteticen todas las garantías políticas. Eva Perón alcanzó el anhelo más importante, no sólo para las mujeres argentinas, sino para todo el pueblo: la construcción de una ciudadanía absoluta, donde el derecho y la igualdad de las mujeres alcanzaban legitimidad, tanto política como jurídica. Esto se vio reflejado en la ley 13.010 de Sufragio femenino, aprobada el 23 de septiembre de 1947 que se convirtió en la piedra angular por los derechos de las mujeres a la representación política. El peronismo fue el vehículo que sirvió para lograr este objetivo. Las condiciones sociopolíticas eran propicias para edificar lo que sería la arquitectura femenina en el ámbito público y la arena del Estado. El peronismo desde su eclosión el 17 de octubre de 1945, había logrado integrar a sectores que por mucho tiempo estuvieron postergados, excluidos de la vida pública y del mundo del trabajo. Y entre ellas se encontraban las mujeres, impedidas por el simple hecho de ser mujeres. La situación de la mujer logró cambiar gracias a la aprobación de la ley de Sufragio femenino, que consistió fundamentalmente en otorgarles los mismos derechos políticos y deberes cívicos que estaban condensados en la reforma de 1912, trascendental para terminar con el fraude patriótico y darle participación a grandes masas populares, pero sólo garantizaba el voto masculino. La ley de Sufragio femenino tomó el espíritu de la ley de 1912, donde establecía el voto obligatorio a partir de los 18 años de edad y el derecho a ser candidatas electivas. Esto le otorgaba marco jurídico y legitimidad a la mujer como ciudadana con derechos plenos y sería la pieza de rompecabezas faltante en nuestra sociedad política. Pero además le sirvió a Eva Perón como base para constituir el Partido Peronista Femenino, que incorporaría masivamente a las mujeres al ámbito de la política y que serviría como un instrumento esencial para reclutar a las nuevas masas femeninas en el arco político propuesto por el peronismo.
Pero esta ley significó un avance trascendental, no sólo para el peronismo sino para la historia de nuestro país: La cristalización de los derechos plenos de la mujer y su participación en la escena política nacional; la reestructuración de la política en términos de género y de incrementos de nuevas masas electorales ausentes en el mapa de la política; la generación de una nueva cultura política en nuestro país que finalmente se podía jactar de instituir patrones de igualdad en la vida pública y modificar las reglas de juego de la vieja república conservadora y la democracia fraudulenta. Para el peronismo representaría la acción más clara y concreta de la integración efectiva de la mujer a la política y tendría a Eva Perón como propulsora de este proceso y que fortalecería en esa coyuntura al peronismo en términos electorales como de nuevas masas que se incorporaban a las filas peronistas. A pesar de que el liderazgo de Evita ya existía de forma prematura y se encontraba en franco ascenso, llevar este proyecto reforzaría este liderazgo, sobre todo como conductora indiscutida de las masas femeninas que bregaban por ser incluidas en el mapa político nacional. Eva Perón lograría algo que ninguna otra había conseguido en luchas anteriores y que los frutos de esta lucha fueron muy significativos para el peronismo en su momento, pero que quedarían grabados en el corazón de todo el pueblo argentino. En este sentido, Eva Perón en su Mensaje a la mujer argentina pronunciado el 27 de enero de 1947 dice de manera contundente: “Yo considero, amigas mías, que ha llegado quizá el momento de unirnos en esta faz distinta de nuestra actividad cotidiana. Me lo indica, diariamente, la inquietud de vuestros pensamientos y la ansiedad que noto cada vez que cruzamos dos palabras. La Mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina, debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad en los deberes. La mujer que recorrió a pie largas distancias, para afirmar junto al hombre, una voluntad: la ‘descamisada’ que convirtió cada hogar en un baluarte de exaltación revolucionaria; el corazón que sustento, sin desmayo ni retroceso, el triunfo del pueblo el 24 de febrero, no podrá ser olvidado por los hombres que salieron ungidos sus representantes, en aquella histórica contienda cívica. Esos hombres no olvidaron a la mujer. Esos legisladores del pueblo, recordarán a la entraña de ese pueblo: la mujer argentina, llegada a su madurez social y política. El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino, será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección. En los hogares argentinos de mañana, la mujer con su agudo sentido intuitivo, estará velando por su país, al velar por su familia. Su voto será el escudo de su fe. Su voto será el testimonio vivo de su esperanza en un futuro mejor. Los legisladores saben eso, compañeras. Es premioso recordarles que no lo olviden. Esa es una de las formas de nuestra lucha cotidiana, amigas, ahora que nos hemos conocido mejor y estamos unidas por todo el país, en un bloque solidario.” Y continua con sus notable palabras: “La mujer del presidente de la República, que os habla, no es -en este sentido- más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres, injustamente pospuestas, en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta” (Eva Perón, Mensaje a la mujer argentina, 27 de enero de 1947).
Un legado que perdurará como símbolo de igualdad y de ciudadanía plena. Indefectiblemente el contexto histórico favoreció a la sanción de esta ley, pero ¿cuál fue el contexto más propicio para alcanzar esta reivindicación fundamental para nuestra democracia política? Asimismo, antes de la ley de 1947, se habían tratado otros proyectos de ley en el Congreso de la Nación, pero sin mucho éxito. Cientos y cientos de proyectos fueron presentados durante tres décadas y media para su discusión, pero ninguno tuvo consideración del recinto, quizás por clara pronunciación conservadora y oligárquica. La encargada de llevar este nuevo proceso para las mujeres fue Eva Perón, que inició a partir del `47 una incansable campaña a favor del derecho de la mujer y su vinculación en la esfera pública. Esto había alcanzado un amplio consenso en todo el arco político y la población en general. No tuvo mayores inconvenientes en ser sancionada por el parlamento. Sería ella la protagonista crucial de llevar adEvaelante este nuevo proceso que sintetizaría años de luchas anteriores que se fueron desvaneciendo con el tiempo. Eva Perón lograría tomar estas viejas banderas de lucha que aún quedaban vigentes y volverlas propias con el apoyo del peronismo y del pueblo trabajador. Lo que la convertiría en un mito con luz propia: la luz de la lucha por el voto femenino.
La ley de Sufragio femenino significó en términos históricos, la lucha por la ciudadanía femenina que asentó sus raíces en este presente agitado y convulsionado por seguir profundizando nuestra democracia, susceptible a cualquier movimiento adverso que fracture sus cimientos. La tarea de Eva Perón se ha convertido en pilar indiscutido por las reivindicaciones civiles, no sólo de las mujeres sino de todos los sectores postergados, silenciados y olvidados de nuestra sociedad. La albacea de un proyecto que la colocaría en la cumbre de la historia argentina como la responsable de incorporar a la política y al Estado a la mujer y su consolidación como líder, no sólo de las mujeres, sino de todo el pueblo como sujeto de transformación social. Fue el faro que ilumina el camino de la lucha por los derechos sociales en nuestro país.

*Ensayista. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”.

jueves, 23 de julio de 2015

Las verdades que se esconden detrás de la tragedia griega

Roberto Savio - http://www.surysur.net/2015/07/las-verdades-que-se-esconden-detras-de-la-tragedia-griega/#more-51040

Grecia fue la civilización donde se crearon el drama y la farsa como formas de teatro. Las negociaciones con la zona euro fueron un drama para el pueblo griego y una farsa protagonizada por los líderes europeos. De hecho, es dramático para todos, ya que esto pone un punto final al sueño más radical después de la Segunda Guerra Mundial. Veamos por qué. Será un poco largo, pero sin examinar algo de historia, es imposible entender cómo hemos llegado a esta situación.

Los medios de comunicación han estado presentando el diktat alemán impuesto a Grecia como una diferencia cultural entre el trabajador hormiga y el saltamontes irresponsable de los cuentos de Esopo, a lo que se une la ética de trabajo de los protestantes del norte contra el sur católico (los griegos son ortodoxos católicos). Estas son realidades, pero que dejan fuera importantes verdades.

En primer lugar, recordemos que el euro era un diseño político, no un proyecto económico. Salió de un acuerdo desmenuzado entre el presidente francés François Mitterrand y y el canciller alemán Helmut  Kohl.

Fueron aquellos temores del poder de una Alemania reunificada. “Me gusta tanto Alemania que prefiero tener dos”, bromeaba el presidente francés, que pidió al canciller alemán abandonar el muy fuerte Marco y aceptar una moneda común europea, por lo que el destino de Alemania sería integrarse para siempre con otras economías europeas.

Kohl, al igual que todos los líderes de la época –excepto la premier británica Margaret Thatcher–,  estaba genuinamente comprometido con la integración europea, aceptó la idea, e incluso concordó con que el primer Gobernador del Banco Central Europeo no sería un alemán, como hubiera preferido su electorado.

Para los alemanes, abandonar el Marco  era un fuerte sacrificio psicológico, después de sus experiencias dolorosas de la inestabilidad financiera. Kohl actuó como un estadista europeo, con un gran costo personal ante su electorado,  algo que hoy es simplemente inimaginable.

El diseño del euro era claramente incompleto sin una armonización fiscal y una mayor integración financiera. Pero en ese momento, todo el mundo pensaba que la moneda común aceleraría automáticamente la integración europea. Apenas un año antes, en 1989, el Muro de Berlín cayó, y nadie podía prever de que manera el fin de la amenaza comunista cambiaría la política dentro del mundo capitalista.

En los años posteriores a la introducción del euro (2002), una Alemania más grande y más fuerte aumentó su potencia, también gracias a las reformas de mercado realizadas bajo Gerhard Schröder, traduciéndose en algunas dificultades para los alemanes más pobres. Esto convenció a la gente de que ellos habían hecho su parte de sacrificios, que la austeridad hizo su trabajo y que era la receta para la crisis.

Alemania se convirtió en una exportadora neta dentro de la Unión Europea,  utilizado su superávit para crecer aún más internamente. Los alemanes ven este excedente como resultado de sus sacrificios y fruto de su trabajo, por lo que no miran con buenos ojos a los países con déficit. El comentario común de la calle es: ¿por qué mi dinero va a personas que no fueron capaces de dirigir su propio país?

Aquí es donde se puede ver la diferencia entre un estadista y un político. Angela Merkel, que por cierto surgió de la influencia política de Kohl, que pese a haber sido su mentor,  fue fundamental en su expulsión de la política,  nunca trató de educar a su electorado con una visión europea.

Pocos alemanes entienden que su riqueza proviene en gran parte de los consumidores europeos, que también son ciudadanos europeos. Su actitud con el rescate de minúscula Chipre fue de total intransigencia. Nunca existió ningún esfuerzo por parte de las autoridades alemanas para explicar a sus ciudadanos que ellos también estaban en el mismo barco.

Es justo destacar que Merkel no está cabalgando sola en la popularidad del sentimiento nacionalista. Lo mismo está ocurriendo en toda Europa. El período marcado por De Gasperi, Adenauer y Schuman ha terminado.

En la UE se ha pasado de Delors a Juncker. La visión y el idealismo han dado espacio a los intereses nacionales y a la UE ahora se le  ve más como una vaca para ordeñar. La unidad tácita para la ampliación de la Unión Europea a 28 países ha sido impulsada por una sola cosa: el dinero.

Por tanto, el euro se ha convertido en una camisa de fuerza para los países en déficit, y una herramienta de poder para aquellos con superávit,  como el Premio Nobel Paul Krugman escribió en el New York Times, que describe el euro como Motel Cucaracha, una trampa que una vez introducida, nunca se puede escapar.

Grecia significa tan solo 2% del PIB europeo. Pero funciona el mismo mecanismo, la falta de unión y solidaridad, el motivo por lo que hasta ahora ha sido imposible para una región de 450 millones de personas, llegar a un acuerdo sobre la forma de recibir 40.000 refugiados, muchos de ellos de países como Siria y Libia, en cuya destrucción Europa tiene responsabilidad directa. Este mecanismo ha estado jugando estragos con Grecia.

Los países acreedores insisten en que Grecia ya ha recibido dos rescates: uno en 2010 por € 110 mil millones, con la condición de que eliminaría el déficit, y otro en 2012, por 220 mil millones. Lo que en gran medida no ha sido informado, es que esos préstamos fueron desembolsados bajo un estricto control del BCE, el FMI y la UE, que se aseguraron de que  80% iría directamente a los bancos europeos que habían invertido previamente en los bonos griegos, porque eran los más rentables de la zona euro.

Los bancos alemanes y franceses eran los más expuestos. Sólo 20% se destinó a la economía griega. La austeridad que aparece con los préstamos, ha traído consigo devastación social y económica.

Los otros países que también recibieron un rescate con el programa de austeridad adjunto (España, Portugal e Irlanda) han perdido 7% de su PIB en la crisis. Grecia ha perdido 26% del PIB. Los salarios se han reducido en 14%. Grecia es el único país de la UE donde el salario mínimo ha disminuido. El desempleo se sitúa en 26%, con un desempleo juvenil de 50 por ciento. Más de 75% de los desempleados lo ha sido durante más de un año. De acuerdo con la OCDE, uno de cada cinco personas no se puede permitir una comida. La falta de vivienda se ha triplicado en los últimos dos años. 40,5% de los menores de edad se encuentran ahora en condición de pobreza.

No es necesario ser un premio Nobel como Krugman y Stiglitz para deducir que es necesario un ajuste progresivo y complejo en un país poco industrializado, con una burocracia exagerada y baja productividad, donde años de mala gestión y corrupción tienen que ser corregidos, donde la evasión fiscal es pan de cada día y el bienestar inflado. La receta de austeridad impuesta indicaba que entre 2010 a 2012, el presupuesto debe estar en paridad. En los últimos cinco años, Grecia redujo  costos y  aumentó los impuestos llegando al 30% del PNB.

Ningún otro país de Europa ha sido capaz de hacer esto. Pero ya en el primer año de estudios en  cualquier Facultad de Economía, se aprende que  el PNB es formado por cuatro elementos: las inversiones públicas, que han desaparecido; el excedente comercial, que nunca fue una condición griega; inversiones en los sectores de investigación, de educación y de salud, que han retrocedido varias décadas y, finalmente, por el gasto local, que  ha parado.

¿Cómo puede pretender que un presupuesto esté equilibrado por simplemente reducir los gastos y salarios? ¿Cómo se puede resolver la evasión fiscal en unos meses? No es una coincidencia que en cinco años seis partidos han estado en el gobierno y el país ha sido  dirigido por cuatro primeros ministros (cinco, si se incluye un provisional). ¿Cómo se suponía que Syriza debía resolver todo en un par de meses?

Cuando Grecia ingresó al euro, todo el mundo sabía que sus estadísticas eran dudosas. El gobernador del BCE, el holandés Wim Duisenberg, incluso hizo sonar  una alarma oficial. Pero eran los tiempos de las vacas gordas.

Grecia fue la cuna de Europa, una economía pequeña, por lo que a nadie le importaba. Luego, en 2004, el centro-derecha de Kostas Karamanlis llegó al poder, y descubrió que el déficit presupuestario no era de 1,5%, sino de 8,3%. Decidió mantener esto en secreto en ese agosto en que  los Juegos Olímpicos regresaban a Grecia, donde nacieron.

Por supuesto que en ese momento el presupuesto se había convertido en insostenible. En 2008, la recaudación tributaria del país, entraba en colapso. El cobro de impuestos ya era un desastre, porque dejaba fuera a los ricos, sólo tributando a aquellos con un salario fijo. El agujero en el presupuesto se volvió demasiado grande como para ocultarlo. En 2009 la calificación crediticia del país fue rebajada, primero por Fitch y luego por Moody. El costo de los préstamos disparó, y los bancos europeos descubrieron que los bonos griegos estaban perdiendo valor día a día.

Por lo tanto, en 2010 fue dado un primer préstamo, bajo la condición absurda de lograr un presupuesto equilibrado en dos años.Los recortes en todos los sectores del país provocaron grandes manifestaciones y tan solo en 2011, se sucedieron tres gobiernos. En 2012 el socialista Georgios Papandreou aceptó un segundo préstamo, con las mismas condiciones de austeridad, lo que por supuesto hizo que  la situación fuese aún más insostenible, agravándose el desastre social.

Es interesante leer ahora “Prueba de Estrés, Reflexiones sobre la crisis financiera”, las memorias de Tim Geithner, Secretario del Tesoro (ministro de finanzas) en el primer gobierno de Obama,  publicado en 2014. Geithner sostiene  que la recuperación de Estados Unidos de la crisis se debe al hecho de que en lugar de tomar el camino de la austeridad, pese a hacerlo parcialmente, adoptó la senda del crecimiento

El gobierno estadounidense ha estado siempre tratando de convencer a los europeos a abandonar su fijación con la austeridad.Por ello, Geithner, en el momento del segundo plan de rescate, fue a visitar el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, el campeón de la teoría económica de austeridad.

Solo que, Schäuble no es un economista, sino  un abogado, que por cierto sabe más acerca de las reglas que sobre la economía.Geithner descubrió que Schäuble estaba convencido de que Grecia se tenía que ir, como un mensaje para el resto de los países deudores, especialmente dirigido a Francia e Italia.

En su óptica,  era necesario redefinir el diseño europeo, haciéndolo más homogéneo y bajo estrictas normas comunes. En otras palabras, en lugar de una Alemania europea, como era la visión de Adenauer, Kohl y Schmidt, Schäuble quería una Europa alemana. Se opuso tenazmente al segundo rescate, ya que no confiaba en los griegos como capaces de llevar su presupuesto a la paridad. Fue contrariando por Merkel con gran dificultad.

En septiembre de 2014, el entonces primer ministro conservador helénico, Antonis Samaras, viajó a Bonn para explicar a Merkel que las medidas económicas impopulares que Grecia estaba obligada a promulgar, estaban alimentando el surgimiento de Syriza, un partido de izquierda radical.

Merkel lo ignoró por completo, y le aconsejó que seguir adelante de inmediato con las reformas. En enero de Alexis Tsipras fue elegido por un electorado exasperado.

Mucho se ha escrito sobre cómo el entonces ministro de Finanzas de Syriza, Yanis Varoufakis, un economista marxista, debatiría con todos sus colegas europeos. Cómo el referéndum convocado por Tsipras sobre el euro fue considerado un error por Merkel y los demás acreedores. Cómo el referéndum se celebró en medio de una campaña del miedo llevada a cabo por conservadores y socialdemócratas, con un llamamiento a los votantes griegos desde el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (conservador), el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (laborista), el vice primer ministro de Alemania, Sigmar Gabriel (socialdemócrata) y así sucesivamente.

El BCE llegó a clausurar el flujo de dinero a Grecia, en contra de sus reglas agravando el clima de miedo. Lo que pasó desapercibido fue el análisis político del referéndum y la ascensión del propio Tsipras, que era más relevante que la propia Grecia.

Existe el consenso general de que el Wall Street Journal es el portavoz mundial en los círculos económicos. Mientras que el New York Times escribió un editorial para criticar la obsesión por la austeridad en Europa y el papel egoísta de Alemania, el Wall Street Journal del 6 de julio escribió un editorial comentando el referéndum, recomendando que sería mejor una salida del euro que el riesgo de contagio político con una anti-reforma. El editorial dice que a menos que se detenga el contagio político, los partidos de izquierda en Italia, Portugal y España tendrán un nuevo argumento para hacer frente a las reformas que han comenzado a mostrar algunos avances […]

“Esto podría condenar al centroderechista gobierno español de Mariano Rajoy, ya que va a las urnas finales de año”. Otro editorial indicó que la victoria de Tsipras fortalecía Podemos en España, y que el ala izquierda del partido irlandés Sinn Fein, también ha comenzado a utilizar Tsipras para su campaña interna.  El 8 de julio, Holman Jenkins J. dijo abiertamente: “Portugal, Italia y España, los Estados de bienestar europeos fundamentales, ya han hecho la misma transición de dinero externo a la dependencia de otras personas” para mantener sus sistemas de bienestar “.

Por lo tanto, la defensa de Grecia desde una Francia generalmente subyugada, es obvia: es Estado social defendiendo el sistema de bienestar europeo contra las reformas que el sistema neoliberal requiere.

Jochen Büttner, el editor de política del semanario conservador Die Zeit, repite los mismos argumentos de una opinión publicada por el New York Times: ¿Por qué Grecia tiene que irse?, señalando que “el desempleo en Italia, Portugal y España sigue siendo alto, y la unión de antieuropeos y populistas está en aumento en los tres países”. “La conclusión de que la gente   que piensa que no se puede obtener nada de un tercer rescate para Grecia,  es casi seguro que votarán por partidos radicales y la conducta obstructiva será finalmente recompensada “.

Por tanto, existe un abierto llamamiento para un cambio de gobierno en Grecia y un castigo para sus ciudadanos, que han ignorado todos los exhortos de los líderes europeos para evitar un contagio político. Esto está muy lejos de la idea de la solidaridad europea y  de “una unión cada vez más estrecha”, como señala la Carta de la UE.

Se trata de una definición precisa de que Europa es la que el sistema en el poder quiere. Y el sistema no tiene ningún problema con la doble moral.

Examinemos a Ucrania, que ha solicitado un rescate, que el FMI estima del orden de 60 mil millones de dólares. Si bien el déficit griego es el resultado de la mala administración, el de Ucrania, como es ampliamente reconocido, es el resultado de malversaciones y corrupción.

El gobierno, con el apoyo del FMI, está pidiendo un “corte de cabello” (o una cancelación parcial) de su deuda. Según Andrew Kramer, del New York Times, las negociaciones han sido abiertas en este punto. Merkel ha sido muy firme: no al corte de pelo a Grecia, aunque el FMI ha dicho claramente que no hay posibilidad de que Grecia pague su deuda, que se sitúa ahora en  200% de su PNB, lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta que deben pagar 240.000 millones de dólares de los dos rescates precedentes.

El FMI incluso ha amenazado con no participar en la implementación del tercer rescate, si no se acepta una reducción del déficit.El tercer rescate se expresa en los términos más humillantes, incluso por lo que sugiere la liquidación de € 50.000 millones de activos nacionales griegos en un fondo administrado bajo el control del acreedor. Alemania quiere lavarse las manos de esa ejecución y prefiere que el FMI haga el trabajo sucio.

La saga griega no ha terminado, durará por muchos años, ya que el proyecto de austeridad está fuera de la realidad, y tal como están las cosas, la situación sólo podrá empeorar. Los egocentrismos nacionales claramente han salido a la luz.

Sin embargo algo ya está claro. El proyecto europeo ha cambiado radicalmente: ya no se basa en la solidaridad y la unión, sino en el dinero y los mercados. El euro, que se suponía iba a ser el punto de partida para una mayor integración, como dice Krugman, es ahora un mecanismo que va incrementar la brecha entre los países fuertes y los débiles.

Además, ahora Europa tiene que enfrentarse a la posibilidad de un Brexit, con el referéndum británico sobre su permanencia en Europa. Merkel ya ha emitido algunas señales positivas sobre las reivindicaciones de Cameron, incluyendo el cambio de la constitución de Europa.

La nueva Europa, liderada por Alemania, se basará sólo en la economía, con una reducción del Estado de bienestar, poca preocupación por las cuestiones sociales y una creciente desigualdad social.

Un año después del primer rescate griego, en 2011, en la convención anual de su partido en Leipzig,  Volker Kauder,  líder de la CDU en el parlamento alemán, provocó un gran aplauso cuando señaló que “de repente, Europa habla alemán. No en el idioma, sino en la aceptación de los instrumentos por los que Angela Merkel luchó tanto tiempo y con tanto éxito “.

Una Alemania enérgica ha seguido creciendo desde entonces. En marzo Herfried Münker, un prominente politólogo de Berlín, publicó un libro que fue un gran éxito “El poder en el medio”,  donde enfatiza que  Alemania tiene el deber de guiar  a Europa, porque ni Bruselas ni otro país de la UE son lo suficientemente fuertes como para hacerlo.

Las lecciones de la historia han sido relegadas. Alemania estaba profundamente humillada por el tratado de Versalles después del final de la Primera Guerra Mundial, lo que llevó a Hitler al poder.

Grecia, por supuesto, es un país pequeño, por lo que su humillación no es una amenaza. Sin embargo, al final de la Segunda Guerra Mundial, Grecia  votó a favor de reducir la deuda alemana en 40 por ciento.

Por lo tanto, surge la inevitable pregunta: ¿es una lectura correcta de la historia pensar que para liderar Europa se debe imponer a todos su propio modelo interno como la única realidad o esto conduce a tensiones y tensiones? Ya es hora de que los alemanes comiencen a reflexionar sobre esta cuestión.

*Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”

miércoles, 15 de julio de 2015

Grecia se salvó… ¿de qué?

Nieves y Miro Fuenzalida - http://www.surysur.net/2015/07/grecia-se-salvo-de-que/

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La victoria espectacular del referéndum en Grecia, la semana pasada, fue  algo que nadie esperaba. Entre ellos, el mismo  Syriza, cuyos dirigentes se han caracterizado por la falta de determinación  y resolución… ¿Querían ellos perder o ganar solo por un pequeño margen para pasarle el problema a otros? No sabemos pero, en todo caso, el pueblo griego rechazó esta táctica.

Sin embargo, como lo hemos visto ya tantas veces, los dirigentes políticos  de izquierda terminan sirviendo a los intereses de la oligarquía financiera… El pueblo votó por el fin de la austeridad  y lo que obtiene  es más austeridad…  ¿Será que por esto Varaoufakis, que ni siquiera es radical o socialista,  tuvo que renunciar?

Según Chris Bicherton , en un articulo aparecido en le Monde diplomatic, el grupo europeo no es una institución democrática. Está compuesto por los ministros de finanzas puestos por dirigentes de partidos que fueron democráticamente elegidos por sus países.  Pero, el asunto es que cuando  se reúnen lo hacen como individuos, con el fin de lograr consensos, hacer compromisos y lograr acuerdos entre ellos. La etiqueta del grupo europeo es que cada uno debe dejar los intereses nacionales  en la puerta.  Ideologías y declaraciones basadas en doctrinas políticas no tienen lugar en sus declaraciones.  Por lo menos, eso es  lo que pretenden hacernos creer.  Es un grupo privado y lo que ocurre dentro del grupo permanece dentro del grupo. Los ministros han pasado de políticos representantes de intereses a “expertos” en busca de soluciones comunes. La voluntad del soberano es reemplazada por la voluntad el tecnócrata.

Varoufakis rompió todas estas reglas. Mas importante que la motocicleta,  las poleras,   la camisa fuera del pantalón o  la popularidad y carisma que posee, es el hecho que  rehusó  jugar este juego. Y por eso tenía que ser eliminado.  Y eliminado fue, con la aprobación de Tzipras.  Él se consideró un representante del pueblo griego y por eso  cada una de sus propuestas fueron dadas a conocer abiertamente,  incluyendo las del grupo europeo. No a acuerdos cocinados en la pieza trasera. Cualquier cambio en la propuesta era llevado a Atenas  y discutido en el gabinete y en el partido.

gr Tzipras y varoufakisCuando alguien quiebra las reglas del juego no se puede seguir jugando. Varoufakis expuso al grupo europeo por lo que es… un club en donde las relaciones entre individuos son más importantes que las relaciones con  la población que dicen representar…  Éste fue su pecado y por este pecado tenía que pagar.  Los heréticos no tienen cabida en el orden financiero.

Una vez que el obstáculo quedó fuera del camino, el gobierno griego propuso reformas más penosas que las que el referéndum había rechazado. A la larga cadena de capitulaciones de los gobiernos de centro izquierda ahora hay que agregar al primer ministro Alexis Tsipras, que esta semana  le ofreció más austeridad a la troika. Alemania insiste en la sumisión ciega del gobierno de Grecia a pesar del fracaso económico que sus políticas han causado al país.  Frente a esta historia el dilema  con el que Syriza se enfrentó fue una rápida y desordenada salida del euro o la capitulación que, en última instancia, también llevará a la salida del euro.  Sin un plan previo la primera alternativa no era posible.

El mandato  para renegociar las políticas de austeridad y permanecer al mismo tiempo en la unión monetaria solo tiene sentido si la troika tiene realmente interés en una salida constructiva, lo que es  altamente improbable. Lo penoso en todo esto es que, si consideramos la decisión del referéndum, la capitulación  del gobierno echa  por la borda toda responsabilidad democrática  a cambio de una dudosa resolución política  de corto plazo. La Unión Monetaria Europea en su forma actual no funciona y no hay la voluntad política para que funcione con una mayor integración fiscal y política. La salida de Grecia  transformaría al país en el primero  en irse antes de  la disolución eventual de la unión.

La aceptación de más austeridad significa que la deuda se hará mas impagable. La única forma de pagarla es crecer la capacidad para hacerlo, que es lo opuesto de lo que los alemanes están exigiendo y de lo que Tsipra ofrece. Es una simple cuestión de números. Si no hay dinero no se puede pagar.  Cinco años de políticas de austeridad han resultado en depresión económica,  aumento de la deuda y  la imposibilidad de pagarla.

Tsipras no fue  capaz de crear una alternativa y  por esa razón no ha tenido más remedio que seguir el mismo camino que los gobiernos anteriores. El sometimiento a los dictados de la dictadura financiera europea y un futuro de austeridad a cambio de mantener los bancos y la economía a flote… por ahora.

Syriza no se atrevió a arriesgar  la incertidumbre de tener que dejar  la zona europea. Seguramente creyeron  que no tenían  una mayor opción. La firma de este acuerdo llevará al partido a perder su legitimidad en la misma forma en que la perdió el partido socialdemócrata Pasok en el 2010.

gr alexis tsiprasAlgunos sectores del partido creen que la aceptación de estas políticas inhumanas llevarán al partido a prepararse para una posible salida del la zona europea. Esto significa preparar la logística para la transición a  una nueva moneda  y empezar la discusión con el pueblo griego acerca de qué significaría esto para Grecia.  La alternativa posible y liberadora  para la izquierda de Syriza, los movimientos sociales y los activistas de base es desafiar y confrontar las políticas de austeridad y crear alternativas económicas. El desarrollo de un plan frente a la posible salida o expulsión de Grecia  de la zona europea es imperativo. Su salida  transformaría al país en el primero  en irse antes de  la disolución eventual de la unión.

Si nada de esto ocurre  el partido fascista Golden Dawn puede llenar el vacío.

miércoles, 8 de julio de 2015

Grecia: El triste papel de la socialdemocracia

Núria Parlón, Beatriz Talegón y Enrique del Olmo* - http://blogs.publico.es/dominiopublico/13937/grecia-el-triste-papel-de-la-socialdemocracia/

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“En los momentos de crisis se descubre el verdadero eje del poder”, decía uno de los fundadores del socialismo, Federico Engels; pues bien, en este largo proceso de crisis en Europa y en su último epifenómeno —Grecia—, se ha desvelado por si hubiese alguna duda no sólo el verdadero eje del poder —los mercados financieros—, sino también todos aquellos que les hacen la ola una y otra vez.

Ríos de tinta corren sobre Grecia. Los apóstoles del pensamiento único del libre mercado se dirigen a los fieles desde los púlpitos que la prensa “libre” ha preparado para ellos. Las pizarras, tan de moda en el prime-time político actual, echan fuego. Sobre ellas, los expertos economistas escupen un dato tras otro, incansables en su labor evangelizadora, con el noble fin de que al ciudadano medio le quede marcada a fuego la ortodoxia del libre mercado. Una ortodoxia que señala a la propia Grecia como principal culpable de la crisis de deuda helena, y a sus responsables gubernamentales como radicales irreflexivos que se valen de la demagogia y el populismo para conducir al pueblo griego al abismo del desabastecimiento.

Y en esta campaña para culpabilizar a Grecia y a su Gobierno, no han estado sólo los gobernantes conservadores y los medios de comunicación, sino que han contado con la inestimable ayuda de la socialdemocracia tanto la gobernante como la opositora.

Desde el mismo día de la llegada de Tsipras al Gobierno, la socialdemocracia no le ha concedido respiro. Se podrá estar de acuerdo o no con la forma de encarar las negociaciones con tal o cual propuesta, ese no es el problema, lo extremadamente grave es que ante el tremendo dolor al que se somete al pueblo griego, los “progresistas” europeos no se hayan situado inequívocamente al lado de él y enfrentándose a la política de la troika; ese es el problema de fondo ante el que no sólo cualquier progresista sino cualquier persona con sensibilidad social tiene que definirse.

A nadie se le escapa que el problema griego no es ni un problema contable, ni un problema estrictamente económico. Es un problema de carácter político, es un problema de castigar a aquel que no comparte la política de austeridad que ha sido sistemáticamente denunciada por todo tipo de analistas e informes, incluida la Administración Obama y la Reserva Federal. Trasciende al caso griego aunque este le represente. Y en ese pulso, y en esa pugna la socialdemocracia europea ha estado de forma clara en el lado de Merkel. Las demandas de otra Europa que sacan a pasear en las campañas electorales no aparecen en el debate y la pugna actual; todavía muchos podemos recordar cómo miles de socialistas aplaudían entusiasmados a Schultz en la campaña de las europeas de mayo del 2014 cuando denunciaba la austeridad y el hambre en el Sur y hablaba del proyecto europeo del S&D.

Papeles, textos, discursos, conferencias quedan convertidos en palabras que bajo nuestro punto de vista no se debería llevar el viento en cuanto hay un conflicto real con los poderes establecidos. Es triste que cuando esto sucede, sólo aparece la supeditación, la justificación y como mucho el matiz irrelevante. Grecia es un ejemplo pero el TTIP es otro donde los S&D europeos avalan el oscurantismo y el contenido profundo del mismo y se limitan a matizar los aspectos más difícilmente vendibles para la ciudadanía.

Un ejemplo claro ha sido el rechazo de todos los partidos socialistas al referéndum, la delegación española en el Parlamento Europeo firmaba un comunicado alineado claramente con las tesis germanas: “La convocatoria de un referéndum para el próximo domingo en Grecia ha situado la negociación al borde del precipicio. Es un recurso legítimo del gobierno griego, pero enormemente arriesgado para Grecia porque podría acabar dividiendo peligrosamente a su pueblo y quizás dejándolo fuera de la Unión”. Si esto no es un chantaje que venga Zeus y lo vea. En este texto, está el compendio de la deriva socialdemócrata; convocar al pueblo es lo que rompe la negociación, una consulta divide y ella abre la puerta de salida de Grecia de la Unión. La agresividad contra el referéndum y gobierno griego de relevantes dirigentes socialistas llama poderosamente la atención en un tiempo donde una y otra vez se nos ha repetido que frente al poder de los mercados había que recuperar el poder de la política, que es el único instrumento de los débiles y que son las nuevas mayorías políticas las que pueden dar la vuelta a la política de la UE, efectivamente muchísimos socialistas pensamos que si Zapatero hubiese convocado al pueblo, en referéndum o en elecciones en aquel mayo del 2010 donde se iniciaron los recortes y la ruptura con la política redistributiva, posiblemente no hubiésemos tenido cuatro años negros de mayorías absolutas del PP y muy posiblemente el PSOE no hubiese perdido a chorros el apoyo popular.

Después del resultado del referéndum donde importantes dirigentes socialdemócratas habían hecho una apuesta inequívoca contra Tsipras y el No, como el alabado Schultz: “Si los griegos votan no tendrán que introducir otra moneda en su economía, porque no tendrán más euros a su disposición como medio de pago”. O el otrora izquierdista Sigmar Gabriel y ahora chambelán de la señora Merkel: “Tsipras ha roto todos los puentes con Europa”, tampoco los partidos socialistas en el Gobierno, como Hollande o Renzi; o en la oposición, como el resto, han dado un golpe político en la mesa para cambiar el rumbo de los acontecimientos, han seguido entregados en manos de los tecnócratas que piden contrapartidas con las caídas de las pensiones, los salarios y reducción del enflaquecido Estado griego.

Los resultados de la política de la troika, de Bruselas y del Bundesbank son demoledores, no es cuestión de realizar una larga enumeración pero sí de señalar algunas cuestiones para ver la dimensión de la crisis. El PIB Griego ha caído alrededor de un 25 %, es una contracción parecida a la de los países que han sufrido una guerra. La contracción española sólo llegó al 3,7%. La deuda pública que siempre se sitúa como uno de los grandes objetivos de las medidas de austeridad, no ha disminuido sino pasado del 126% en 2009 al 180% en estos días. Paro incrementado en 17 puntos, pensiones reducidas hasta un 48%, 256.000 funcionarios menos y podríamos seguir. Pero la siguiente cuestión es a dónde ha ido el dinero del rescate, lo decía taxativamente uno de los directores ejecutivos del FMI, Paulo Nogueira: “El rescate griego sirvió para salvar a los bancos franceses y alemanes”. Efectivamente, más del 85% de los 230.000 millones prestados han vuelto a los bancos para los que parecen que trabajan los representantes políticos incluidos los dirigentes socialdemócratas. El Informe del FMI del pasado jueves y el informe del Comité de la verdad sobre la deuda inciden en lo mismo, a saber; en la imposibilidad de salida sin un giro en la política de la UE. Como señala muy acertadamente el analista financiero Juan Ignacio Crespo: “Es verdad que Grecia no podrá pagar su deuda. Pero ni Grecia, ni ningún otro país si tuviera que hacerlo. Ni siquiera EEUU”. Y eso es además una constante de la historia de la economía mundial, el default es un elemento regulador de la sobrevaloración del sistema.

Que las recetas no funcionan, es obvio para cualquiera, aunque no sea un experto en economía. Que es preciso cambiar de patrón de crecimiento también resulta, ya sea basándose en los factores puramente económicos, o en factores de tipo social, más que evidente. Que la obcecación por el mismo tipo de medidas de mal llamada austeridad, denota un claro fanatismo interesado resulta visible para cualquiera con un mínimo de criterio propio. La pregunta que queda pendiente se antoja obvia. ¿Por qué nadie levanta su voz contra este abuso? ¿Se ha vuelto loca toda Europa? ¿Dónde está la socialdemocracia europea? ¿Para cuándo una política sistemática e intensa para convertir el BCE en el Tesoro Único europeo? ¿Para cuándo la modificación del papel de prestamista a los bancos privados y no a los bancos centrales, para que aquellos hagan pingues beneficios con el diferencial de compra y venta del dinero? ¿Para cuándo políticas realmente activas para la generación de empleo y no la competencia vía la bajada salarial? ¿Para cuándo la emergencia social va a estar por delante de la emergencia bancaria? Desgraciadamente la socialdemocracia en Europa navega en el mismo barco que pilota Merkel, sus propuestas no pasan de ser declaraciones fútiles que cuando llega la hora de la verdad no se aplican. En ese barco muchos socialistas no queremos navegar.

Terminemos con un referente moral, intelectual y ético con el que si se puede construir Europa, un alemán al que su condición nacional no le condiciona su visión universal, Jurgen Habermas: “La Unión Monetaria seguirá siendo inestable mientras no se complete con una unión bancaria, una unión fiscal y una unión económica. Esto significa, si no queremos reducir la democracia a un decorado, convertir la unión monetaria en unión política”.

*Núria Parlón es viceprimera secretaria del PSC y alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), Beatriz Talegón es ex dirigente de las Juventudes Socialistas y Enrique del Olmo es militante socialista

domingo, 5 de julio de 2015

Tumbar a Correa: objetivo de la ‘contra’

http://www.telegrafo.com.ec/opinion/columnistas/item/tumbar-a-correa-objetivo-de-la-contra.html - Jaime Galarza Zavala

 

Lo proclaman a gritos, con los ojos inyectados de odio, la boca echando espuma: “¡Hay que tumbarle a este…!”. Nada de esperar el 2017 para enfrentarlo en las urnas. Hay que tumbarlo ya, sin pérdida de tiempo, ahora que está golpeado por los plantones y las marchas, por los errores del Gobierno y de la Asamblea, por la inoperancia de Alianza PAIS y de sus líderes. Ahora que la ‘prensa corrupta’ ha recuperado un poquito de credibilidad poniéndose al lado de toda clase de reclamantes.

Así piensa y en esa dirección actúa la ‘contra’ nacional, que nos recuerda aquella ‘contra’ que bañó de sangre a Nicaragua para acabar con la Revolución Sandinista. ‘Contra’ nacional que es parte de la continental manejada por la CIA y el Pentágono, los dos brazos asesinos de Norteamérica, golpeados aquí severamente por Rafael Correa cuando recuperó la base de Manta para la soberanía ecuatoriana, expulsó del país a esos dos gringos con cobertura diplomática y a la mismísima Heather Hodges, la embajadora metiche, y luego al grupo militar estadounidense que operaba desde la embajada con 50 asesores gringos metidos hasta en la sopa de nuestras Fuerzas Armadas. Esto además de la campaña de dignidad nacional bajo el lema ‘La mano sucia de Chevron’. Acciones todas ellas consideradas de lesa majestad por el imperio, y que le hacen acreedor de la horca al Presidente de los ecuatorianos.

Correa debe, pues, pagar por todo aquello. Y no solo Correa: todos cuantos le apoyan, especialmente los componentes de la lista LINX, lista que en nuestro país y en cualquier otro de América Latina mantiene la CIA y que la integran los “cien elementos más peligrosos para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Todo lo cual se agravó en 2008, cuando el presidente Correa desarmó la Dirección de Inteligencia Militar y la UIES policial, nidos de espías y agentes a sueldo de la embajada, que luego hicieron causa común con el 30-S y que hoy empujan descaradamente la corriente ‘Fuera Correa, fuera’.

En cuanto a los integrantes de la ‘contra’ criolla, hay que diferenciar a sus componentes: hay los fascistas de convicción, amantes de la violencia; los mercenarios locales y venezolanos, amantes de la plata; los ambiciosos de figuración, los resentidos, los honestamente decepcionados, y la gente del montón, esas ingenuas e ingenuos ecuatorianos a quienes los vivos les aplican sabiamente el ‘pendejómetro’ para que salgan a defender en las calles las herencias, las plusvalías y la evasión de impuestos de los millonarios que les explotan y despellejan.

Y claro, agazapados dondequiera están los ‘quintacolumnistas’ encargados de espiar casa adentro, sabotear obras, incrementar la corrupción y procurar medidas que aumenten el descontento popular, echando leña al fuego.

Este es el panorama que vive el Ecuador de hoy y que se agravará (plantones, desinformación, francotiradores) cuando el papa Francisco se haya despedido de nuestra tierra, alumbrada por una titilante y débil luz de esperanza.